México volvió a posicionarse como uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo en América Latina. De acuerdo con el informe “Estructuras de Silencio: censura, opacidad y vigilancia”, presentado por Artículo 19, durante 2025 fueron asesinados siete periodistas y se documentaron 451 agresiones contra medios de comunicación y comunicadores, lo que equivale a un ataque cada 19 horas.
Durante la presentación del reporte, Leopoldo Maldonado señaló que el país “sigue siendo el más letal” para la prensa en la región. Además de los homicidios, el organismo registró una desaparición y ocho intentos de asesinato contra periodistas.
El informe detalla que el 44 por ciento de las agresiones correspondieron a ambientes hostiles contra la labor periodística, mientras que el 34 por ciento estuvo relacionado con abuso de poder por parte de autoridades y el 12 por ciento con ataques físicos directos. Entre las entidades con mayor número de casos destacan Ciudad de México, Puebla, Veracruz, Michoacán y Oaxaca.
Uno de los puntos que más preocupan a la organización es el incremento de nuevas formas de censura. Maldonado explicó que el acoso judicial contra periodistas aumentó 7 por ciento en 2025 y advirtió que la desaparición del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales representa un fuerte retroceso en materia de acceso a la información pública.
Según el representante de Artículo 19, actualmente los periodistas enfrentan respuestas incompletas por parte de las autoridades, información desactualizada y dependencias que se declaran incompetentes para entregar datos públicos. Además, señaló que muchos recursos de impugnación son desechados desde las primeras etapas de revisión.
“El silencio se impone hoy de múltiples maneras”, sostuvo Maldonado, al advertir que las formas de represión actuales combinan violencia, marcos legales restrictivos, vigilancia tecnológica, discursos estigmatizantes y opacidad institucional.
Finalmente, destacó que lo que está en riesgo no es únicamente la libertad de expresión, sino la capacidad de la sociedad para cuestionar a los poderes políticos, económicos y criminales mediante una prensa libre y plural.