El siguiente gran avance en el tratamiento del cáncer podría ser una vacuna

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  Tras décadas de éxito limitado, los científicos dicen que la investigación ha llegado a un punto de inflexión, y muchos pronostican que habrá más vacunas en unos cinco años. Estas no son vacunas tradicionales que previenen una enfermedad, sino enfocadas en reducir tumores y evitar que el cáncer reaparezca. Los objetivos de estos tratamientos experimentales incluyen el cáncer de mama y pulmón, y este año se reportaron avances contra el melanoma, que surge en la piel, y el cáncer de páncreas. “Estamos haciendo que algo funcione. Ahora necesitamos que funcione mejor”, dijo el doctor James Gulley, que ayuda a dirigir un centro en el Instituto Oncológico Nacional que desarrolla inmunoterapias, incluidas vacunas para tratar el cáncer. Para que una vacuna funcione, necesita enseñarle a las células T del sistema inmunitario a reconocer que el cáncer es peligroso, dijo la doctora Nora Disis del Instituto de Vacunas contra el Cáncer del Centro Médico de la Universidad de Washington en Seattle. Una vez entrenadas, las células T pueden viajar a cualquier parte del cuerpo para acabar con el peligro. “Si ves una célula T activada, casi tiene pies», señaló. «La puedes ver arrastrándose por el vaso sanguíneo para salir hacia los tejidos”.

Los pacientes voluntarios son cruciales para la investigación.

Los avances en las vacunas terapéuticas han sido difíciles. La primera, Provenge, se aprobó en Estados Unidos en 2010 para tratar el cáncer de próstata que se había extendido. Requiere procesar las células inmunitarias del propio paciente en un laboratorio y readministrarlas vía intravenosa. También hay vacunas terapéuticas para cáncer de vejiga en primera etapa y melanoma avanzado. Las primeras investigaciones en torno a las vacunas contra el cáncer fracasaron, ya que el cáncer fue más astuto y sobrevivió a los ataques de los débiles sistemas inmunitarios de los pacientes, declaró Olja Finn, investigadora de vacunas en la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh. “Todas estas pruebas que fallaron nos permitieron aprender mucho”, dijo Finn. Gracias a ese aprendizaje, ahora se centra en pacientes en las primeras etapas de la enfermedad, ya que las vacunas experimentales no ayudaron a pacientes con cáncer más avanzado. Su grupo está planeando un estudio de vacunas en mujeres con cáncer de mama de bajo riesgo, no invasivo, denominado carcinoma ductal in situ. En un futuro podría haber más vacunas que previenen el cáncer. Las vacunas contra la hepatitis B, desarrolladas hace décadas, previenen el cáncer de hígado, y las vacunas contra el virus del papiloma humano, lanzadas en 2006, previenen el cáncer cervicouterino. En Filadelfia, la doctora Susan Domchek, directora del Centro Basser en Penn Medicine, está reclutando a 28 personas saludables con mutaciones en los genes BRCA para probar una vacuna. Esas mutaciones incrementan el riesgo de desarrollar cáncer de mama y ovario. La idea es eliminar las células anormales tempranas antes de que causen problemas. Dice que es semejante a quitar la maleza de un jardín periódicamente o borrar un pizarrón blanco. “Es probable que las vacunas sean el próximo gran acontecimiento” en la cruzada para reducir el número de muertes a causa del cáncer, dijo el doctor Steve Lipkin, genetista de la escuela de medicina Weill Cornell Medicine en Nueva York, que encabeza una iniciativa financiada por el Instituto Oncológico Nacional. “Estamos dedicando nuestras vidas a ello”. Síguenos en Google Noticias en Las Breves Informativas Juntos Para Mantenernos Informados.
Las farmacéuticas Moderna y Merck están desarrollando en conjunto una vacuna de ARN mensajero personalizada para pacientes con melanoma, y este año empezarán un estudio extenso. Las vacunas están personalizadas para cada paciente, a partir de las numerosas mutaciones en su tejido cancerígeno. Una vacuna personalizada de esta forma puede entrenar al sistema inmunitario a cazar la huella de la mutación del cáncer y matar esas células. Pero esas vacunas serán costosas. “En sentido estricto, cada vacuna tiene que elaborarse desde cero. Si no fuera personalizada, la vacuna podría ser muy barata, como la vacuna contra el COVID”, dijo el doctor Patrick Ott del Instituto Oncológico Dana-Farber en Boston. Las vacunas que se están desarrollando en el Centro Médico de la Universidad de Washington están diseñadas para que funcionen con muchos pacientes, no sólo con uno. Se están realizando pruebas en cáncer de mama temprano y avanzado, cáncer de pulmón y cáncer de ovario. Algunos resultados podrían estar listos el año próximo. Una de los primeras personas en recibir la vacuna contra el cáncer de ovario en un estudio de seguridad hace 11 años fue Jamie Crase, de la vecina Mercer Island. Diagnosticada con cáncer de ovario avanzado a los 34 años, Crase creyó que moriría joven e hizo un testamento en el que le dejaba su collar favorito a su mejor amiga. A sus 50 años no tiene rastros del cáncer y sigue usando el collar. El Departamento de Salud y Ciencia de The Associated Press recibe apoyo del Grupo de Medios Científicos y Educativos del Instituto Médico Howard Hughes. La AP es la única responsable de todo el contenido. Te recomendamos este Podcast: Escucha todos los podcast de las Breves Informativas en Spotify ¡Aquí! ¡Evoluciona al Mercado Digital! Con Tu Tienda en Línea, conoce los planes y descuentos que tenemos para ti, ingresa aquí. Ya conoces la nueva tarjeta de Presentación Digital? Dile adiós a las impresiones y gastos innecesarios por cambiar tu número de teléfono.  

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