La industria del etanol de Estados Unidos manifestó su disposición para brindar asistencia técnica y regulatoria a México con el objetivo de acelerar la incorporación de etanol en las gasolinas, en un contexto marcado por restricciones en zonas metropolitanas y un entorno regulatorio que, según empresarios estadounidenses, ha frenado inversiones.
Durante la National Ethanol Conference realizada en Orlando, Florida, Robert White, vicepresidente senior de Relaciones Industriales y Desarrollo de Mercados de la Renewable Fuels Association, aseguró que la experiencia acumulada por Estados Unidos puede facilitar la transición mexicana hacia mezclas con mayor contenido de biocombustible.
“Estamos aquí para ayudar. Sabemos cómo hacerlo y podemos acompañarlos durante todo el proceso”, expresó ante representantes del sector energético mexicano.
Producción récord de etanol en Estados Unidos
White destacó que, en 2025, la producción estadounidense de etanol alcanzó 16.4 mil millones de galones, el nivel más alto registrado, mientras que las exportaciones sumaron 2.2 mil millones de galones, 300 millones más que el año previo.
El consumo interno fue de 14.4 mil millones de galones, con una mezcla promedio de 10.5 por ciento. Esto refleja un crecimiento sostenido en el uso de combustibles como E15 (15 por ciento de etanol) y E85 (hasta 85 por ciento en vehículos flex fuel).
“El etanol es la fuente de octanaje más barata del planeta”, afirmó White, al explicar que su incorporación ha permitido a las refinerías estadounidenses reducir costos al disminuir el octanaje base de la gasolina y completar la formulación con etanol.
Restricciones en México y calidad del aire
Uno de los puntos señalados por el directivo fue la prohibición del uso de etanol en ciertas zonas metropolitanas mexicanas. Consideró “extraño” que la restricción se mantenga precisamente en regiones donde el impacto ambiental positivo podría ser mayor.
Recordó que en ciudades como Los Ángeles, Chicago y Denver, la introducción del etanol formó parte de las estrategias para reducir el smog y compuestos aromáticos como el benceno.
Según explicó, la reformulación de combustibles, combinada con mejoras tecnológicas en los vehículos, fue determinante para mejorar la calidad del aire en estas urbes.
Recomendaciones para avanzar hacia un estándar nacional
Entre las recomendaciones para México, White planteó iniciar en regiones con infraestructura de mezclado disponible, permitir ampliaciones estacionales y definir una estrategia nacional con metas claras y horizonte de largo plazo.
Advirtió, sin embargo, sobre el riesgo de fijar en la legislación un límite máximo de 10 por ciento (E10), ya que podría dificultar futuras expansiones. Como ejemplo mencionó el caso del estado de Georgia, donde regulaciones que establecieron explícitamente el tope en 10 por ciento han complicado la adopción de mezclas superiores como E15.
La industria estadounidense reiteró que está preparada para compartir su experiencia técnica y regulatoria si México decide ampliar el uso de etanol como herramienta para mejorar la calidad del aire y optimizar costos en la producción de combustibles.

